Un Real Madrid pletórico suma ante el Villarreal su décima victoria consecutiva y consigue la Liga por 34ª ocasión, el segundo título doméstico con Zidane al frente

 

La Liga más anómala cayó del lado de un equipo excepcional: el Real Madrid. Porque admirable ha sido su conjura tras el calendario supersónico al que ha obligado la pandemia. Con tal trajín, con diez partidos a la vista en 32 días, el equipo de Zidane ha sido capaz de encadenar una victoria tras otra. La terminal frente a un Villarreal con mucho telonero de inicio y mejorado después.

La marcha a toda mecha del Madrid ha resultado imposible para el crepuscular Barça, varado desde el desconfinamiento. Del Messi avasallador en la última década liguera, a un Real mosquetero. Un coro con un espinazo de futbolistas tan baqueteado en el fútbol como colmado de éxitos. Pretorianos como Sergio Ramos, Varane, Marcelo, Modric, Benzema, Kroos, Casemiro… Gente a la que Zidane, valedor como ninguno del torneo doméstico, ha sabido enchufar al tajo del día a día. Justo lo que tanto disgustaba a un pelotón de futbolistas que se manejaban mejor en distancias cortas como las de la Champions.

Por ECO

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