El presidente del FC Barcelona, Josep Maria Bartomeu, ha dimitido de su cargo al frente del club azulgrana. El dirigente catalán evitará así someterse a una moción de censura que debía celebrarse este fin de semana, los días 1 y 2 de noviembre, tras agotar todas las opciones que ha tenido a mano para retrasar la votación. Bartomeu no podrá llegar así, como era su deseo, a las elecciones que tendrían que haberse celebrado el próximo mes de marzo.

La decisión del máximo mandatario azulgrana se ha precipitado en las últimas horas después de que el Govern de la Generalitat haya respondido a la petición de la Junta Directiva del FC Barcelona, que llevaba días tratando de ganar tiempo antes de someterse a dicha cuestión de confianza del socio. Los políticos catalanes, a quienes acudió Bartomeu para retrasar el referéndum aludiendo dificultades para cumplir con los requisitos de seguridad en plena crisis de la covid, insistieron esta mañana en que no había “impedimentos jurídicos ni sanitarios” que impidan la celebración de la moción de censura presentada por la plataforma Més que una moció contra los actuales directivos del club azulgrana.

Así, y pese a usar todas las estrategias posibles para ganar tiempo –su objetivo era dilatar el voto de censura que ya apoyaron en las urnas muchas más de las 16.520 firmas exigidas por los estatutos; de hecho, la mesa validó 19.380 firmas de socios–, el presidente, Josep Maria Bartomeu, perdía el pulso con la Generalitat y se veía impelido a convocar con urgencia el referéndum este fin de semana, los días 1 y 2 de noviembre, cuando expira el plazo máximo según los estatutos de la entidad. Para evitar someterse a ese voto de censura, la junta directiva fue convocada a una reunión urgente a las siete de esta tarde para anunciar la dimisión en bloque de la misma.

La directiva azulgrana pretendía, como medida para ganar tiempo antes de cerrar en falso el ejercicio, que el referéndum se aplazara 15 días por cuestiones de logística y descentralización —proponía 21 sedes, 13 en Cataluña y ocho en otros puntos de España— para así cumplir la normativa sanitaria provocada por la covid-19. Pero el Govern nunca lo vio necesario. No había, consideraban los políticos catalanes, ninguna circunstancia que impidiera acudir a las urnas los días 1 y 2 de noviembre y al mismo tiempo cumplir con los requisitos exigidos por Protección Civil.

Esta ha sido la última gota que colma un vaso que rebosa desde hace meses, quizá desde que el club decidiera destituir al técnico Ernesto Valverde, decisión que no gustó al capitán Leo Messi y que no entendió parte del equipo, partido en dos desde entonces. Las polémicas entre el 10 argentino y Abidal, el Barçagate que involucraba a la entidad en el oscuro manejo de las redes sociales o el pulso que, de nuevo Messi, le echó a Bartomeu para forzar su salida de la entidad terminaron por forzar una reacción de la oposición que llegó acompañada del apoyo de la masa social. Bartomeu consiguió hace solo unos días aplazar sine die la Asamblea General de Socios Compromisarios aludiendo razones sanitarias, pero no ha podido hacer lo mismo con la moción. Su adiós era irremediable.

La dimisión de la junta directiva obliga a que una comisión gestora, presidida por Carles Tusquets, presidente de la comisión económica estatutaria, se haga cargo de la entidad y tenga que convocar elecciones en un plazo máximo de tres meses.

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Por ECO

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